La Historia del Dr. Holtorf
Como uno de los millones de norteamericanos que padecen del Síndrome de Fatiga Crónica e Inmunodeficiencia (SFCI), valoro cada día que me siento bien. Cuando un paciente entra por la puerta y describe sus síntomas, lo comprendo. Como Director Médico de los Centros de Fibromialgia y Fatiga, esta experiencia personal es la que me permite brindar una comprensión única con protocolos médicos comprobados.
He dedicado mi práctica a la ayuda de pacientes con Fibromialgia (FM); Síndrome de Fatiga Crónica e Inmunodeficiencia (SFCI) y Fatiga Intensa (FI), quienes al igual que yo, desean recobrar el control de sus vidas. A través de mi experiencia como paciente y mi conocimiento como especialista en el campo, soy capaz de desarrollar nuevas terapias e investigaciones avanzadas continuamente. Este es para mí, un sueño hecho realidad; un sueño que jamás me hubiera atrevido a soñar en mis inicios.
Hace unos 20 años, mientras asistía a la universidad, me sentía cansado todo el tiempo, aumenté de peso significativamente a pesar de una ingestión de comida limitada, y sufría de insomnio. Más adelante en la escuela de medicina, la fatiga y las alteraciones para dormir empeoraron y empecé a notar problemas de concentración y dolores musculares. Mi condición evolucionó al punto que me era difícil llegar a tiempo a mis rotaciones clínicas, y constantemente perdía clases. Me volví antisocial, rehusando salir con mis compañeros; una conversación sencilla me agotaba y sabía que debía conservar cada gramo de energía para cumplir con mis tareas.
Puesto que el estrés, la ansiedad y la depresión no son inusuales en los estudiantes, en especial para estudiantes de medicina, se me decía que mi condición era similar a la de los demás. Pero en el fondo, yo sabía que había algo más. Esto no se parecía al agotamiento usual que algunos de mis compañeros estaban experimentando; después de todo, ellos solamente tenían días malos ocasionales y en mi caso eran los días buenos los que eran escasos.
Adopté mecanismos para sobrellevar los rigores de la escuela de medicina y tomé la decisión de especializarme en anestesiología; para mí, era la especialización médica menos fatigante. Aún permaneciendo sentado y en silencio por largos periodos; llegar al final de cada día seguía siendo una batalla. Cuando no estaba estudiando, continuaba mi búsqueda por encontrar una respuesta a mi condición, sumergiéndome en todo lo que encontraba.
Como la mayoría de los pacientes con FM, SFCI y FI, yo necesitaba saber que era esto y porque esta "cosa" se había apoderado de mi cuerpo y vida. Más aún quería saber como curarlo. En aquel entonces no existía un nombre para mi condición, mucho menos una cura. Una cantidad innumerable de exámenes resultaban "normal". No encontraba un doctor quien tomara mi condición seriamente. Se decía que mis síntomas se debían a depresión o ansiedad y no se me ofrecía algún tratamiento alterno. Después de intentar varias alternativas, inclusive solicité permiso para ausentarme de mi nueva práctica para buscar ayuda de los "expertos", finalmente me realicé una prueba hormonal extensa. Esa prueba fue un hallazgo importante. Encontré que el nivel de varias hormonas se encontraba abajo del rango óptimo; lo mismo que la mayoría de los expertos habían catalogado como "normal". Sin nada que perder, empecé a llevar un tratamiento para estos niveles de hormonas que se encontraban abajo del rango y noté que realmente podía desempeñarme como antes.
Ahora puedo ayudar a los pacientes con padecimientos similares. Hoy mi condición tiene un nombre, mis sueños son alcanzables y yo controlo mi SFCI y no el a mí. No sólo tengo energía, fuerza, enfoque y la capacidad de llevar una vida plena sino que también puedo compartir este logro a través de los resultados exitosos de los pacientes.

