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La historia de Bob

Bob BaurysMi historia inicia hace cinco años en un vuelo de escalas dentro de los Estados Unidos, cuando me desperté en una ciudad a la que no me dirigía con la espalda cubierta por culebrilla, a lo largo de mi columna. No lograba recuperarme completamente a pesar de llevar diferentes tratamientos. Padecía de fatiga intensa, hormigueo en las manos, adormecimiento y síntomas parecidos a los de la gripa que devastaban mi cuerpo y que no desaparecían. Temiendo lo peor, sin poder identificar exactamente que eran estos dolores misteriosos, empecé el proceso de consultar doctores buscando ayuda.

Exámenes tras exámenes resultaban negativos más sin embargo el dolor, adormecimiento y malestar general seguían empeorando. Me encontré con doctores confundidos quienes me recomendaron todo desde medicamentos para "reducir el estrés" y para el dolor, hasta antidepresivos tricíclicos. Nada parecía funcionar. El tiempo transcurría y no veía una respuesta cercana.

La mayoría de las mañanas me sentía más cansado al despertar que cuando me iba a dormir. Era casi imposible mantenerme despierto en el trabajo y mucho menos poderme concentrar. Trataba de hacer la menor cantidad de actividad física una vez que noté que cualquier esfuerzo físico directo significaba días de extrema rigidez y dolor corporal. Cuando me percaté que ciertas condiciones climatológicas empeoraban mi dolor, empecé a prestar más atención a las predicciones diarias del tiempo. Esta inactividad incrementó mi peso rápidamente. Intenté hacer ejercicio para controlar mi peso pero el dolor se cuadriplicó; era un ciclo depresivo.

A medida que modificaba mi vida, pequeños detalles iban despareciendo diariamente. Mis relaciones personales se desmoronaban. Levantarme de la cama requería caminar en pies rígidos y adoloridos. Me retiré de la vida y tenía poca energía para seguir la lucha perenne con mi cuerpo adolorido. Una vida cotidiana que incluía diversión era sólo recuerdos distantes remplazados por depresión. Estaba desahuciado.

En el año 2002, encontré en el Dr. Kent Holtorf esperanza y reestablecimiento. Su práctica estaba enfocada exclusivamente en mejorar la salud de pacientes con Fibromialgia (FM), Síndrome de Fatiga Crónica e Inmunodeficiencia (SFCI) y Fatiga Intensa (FI). El Dr. Holtrof, como paciente de SFCI, entiende lo que es padecer esta condición que altera tu vida. El Dr. Holtorf trabajó conmigo y en menos de un año, mi condición mejoró de manera dramática.

Yo creo que he pasado por las dificultades y adversidades de la Fibromialgia para así poder ayudar en la fundación de los Centros de Fibromialgia y Fatiga, en donde se combinan la sensibilidad y comprensión con protocolos médicos sensatos. Como paciente, los centros son una visón realizada y como Fundador y Presidente de la Junta Directiva estoy dedicado a traer información, esperanza y tratamiento a quienes sufren de esta misma enfermedad.

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